Autora: Kata Sara Gyuricza Tóth
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Breve historia de la industria hotelera

Dar cobijo temporal a personas que se desplazan es un acto tan antiguo como la misma humanidad.

En las cavernas de los primeros hombres, en la época del Antiguo Testamento, en la era de los griegos y del Imperio Romano, más tarde en la Edad Media y en la edad moderna, distintos formatos de alojamiento fueron proporcionados a los viajeros que se desplazaban por motivos diferentes.

En Europa a partir del siglo XV comienzan a proliferar los hostales en Francia y en Inglaterra, así como los albergues de peregrinos en España por el Camino de Santiago.

Es durante la revolución industrial (siglo XIX), cuando la industria hotelera comienza a tomar su forma actual. Nace conquistando las grandes ciudades, las costas y las montañas, ofreciendo opciones de ocio para la nobleza y para los magnates, en edificios llenos de glamour en París, Nueva York, Monte Carlo, Viena, El Cairo, San Petersburgo, Chicago, y muchos otros destinos. Cada nueva apertura ofrecía alguna novedad que hoy en día consideramos básico: luz, baño propio, teléfono, medidas contra incendios.

La primera hotelera del mundo fue fundada en Texas (Estados Unidos) por Conrad Hilton.

En los años 50 comienza la diversificación de la oferta hotelera, con el nacimiento de los resorts y los hoteles casino. La clientela continua siendo el segmento más alto de la sociedad.

Se produce un cambio en el perfil de la propiedad que determinará la evolución de la industria: la proliferación de la aviación y paralelo a ella la entrada de las compañías aéreas en la industria hotelera a modo de propietarios da origen al comienzo del crecimiento de cadenas hoteleras que se especializan solo en la gestión hotelera.

Uno de los factores que facilitó la expansión de dichas cadenas hoteleras fue separar la propiedad de la gestión, permitiendo que la hotelera se encargara solo de la parte profesional, siendo el propietario quien corriera con los riesgos del desarrollo (The Economist, 2023).

En la década de los sesenta surge el boom del Mediterráneo: España, Grecia, Yugoslavia comienzan a ofrecer sol y playa. Se produce una democratización de los viajes.

A partir de los setenta, en gran medida por el peso de las aerolíneas entre los inversores hoteleros, comienzan a abundar los hoteles de negocios, especialmente en los países ricos en petróleo.

En los ochenta, gracias al marketing cada vez más profesional y a la creciente segmentación del mercado, nacen los hoteles para segmentos específicos: de aeropuerto, de conferencias, de salud, de ski, de vacaciones. Otro hito relevante en esta misma década es la aparición de la informática, de los primeros programas de gestión de propiedad (PMS-s).

En los noventa, la tecnología es lo que tiene mayor impacto sobre el desarrollo hotelero. Entre las cadenas hoteleras aumentan las alianzas y absorciones.

El nuevo mileno trae la extravagancia de hoteles de seis y siete estrellas, y también a viajeros que demandan buenas conexiones a internet y facilidades para trabajar desde su ordenador.

La actualidad de la industria hotelera se caracteriza por la alta competitividad, personalización de servicios y constantes innovaciones. (Levy-Bonvin, 2003).