Hablar de la historia del turismo es hablar también de las personas que supieron comprender el viaje como una experiencia cultural, espiritual y humana. Entre ellas destaca la figura de Millán Bravo Lozano (Las Grañeras, León, 25 de octubre de 1932 – Valladolid, 5 de noviembre de 1997), filólogo y latinista español, referente indiscutible en los estudios sobre el Camino de Santiago y su dimensión histórica como uno de los grandes itinerarios turísticos y culturales de Europa.

Formado en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca, Millán Bravo completó su formación en universidades europeas como Roma, Múnich y Friburgo. Esta trayectoria académica internacional marcó su visión humanista y su comprensión del viaje como vehículo de transmisión del conocimiento, las ideas y la cultura, una perspectiva plenamente alineada con la esencia del turismo histórico.
Desarrolló su carrera docente como profesor adjunto en la Universidad de Salamanca, colaborando con el prestigioso filólogo Antonio Tovar, y posteriormente obtuvo la cátedra de Filología Latina en la Universidad de Valladolid, donde ejerció durante décadas una intensa labor docente e investigadora, influyendo en generaciones de estudiantes.
Más allá del ámbito universitario, Millán Bravo Lozano entendió el patrimonio como un recurso vivo. Su dedicación al Camino de Santiago, uno de los primeros grandes corredores turísticos de la historia europea, lo llevó a estudiar con especial atención la villa de Sahagún (León), enclave estratégico de la ruta jacobea, que lo nombró hijo adoptivo en reconocimiento a su labor cultural y divulgativa.
Una de sus contribuciones más relevantes fue la traducción, estudio y difusión de la conocida como Guía del peregrino medieval, uno de los libros del Codex Calixtinus, atribuido al clérigo francés del siglo XII Aymeric Picaud. Este texto, considerado uno de los primeros “manuales de viaje” de la historia, describe rutas, hospitales, paisajes, costumbres y advertencias para los caminantes, anticipando muchos de los elementos que hoy asociamos al turismo cultural.
Consciente de la importancia de preservar y reinterpretar el legado histórico del viaje, impulsó iniciativas clave como el Patronato Sahagún, Villa Arqueológica, destinado a la recuperación de la antigua abadía benedictina, y en 1989 fundó el Centro de Estudios del Camino de Santiago (CECS), con sedes en Valladolid y Sahagún. Esta institución se convirtió en un espacio fundamental para el estudio interdisciplinar del Camino como fenómeno histórico, cultural y turístico.
Millán Bravo fue también fundador de revistas científicas como Durius e Iacobus, dedicadas a la filología, la historia medieval y los estudios jacobeos, fomentando el intercambio de conocimiento y la proyección internacional de estos estudios.
Su legado material y bibliográfico se conserva en el Santuario de la Virgen Peregrina de Sahagún, donde se expone su biblioteca personal junto a una copia facsímil del Codex Calixtinus. Este espacio constituye hoy un lugar de memoria que conecta investigación, espiritualidad y turismo cultural, reflejando la esencia del museo extendido que promueve EL Museo del Turismo.
Además, Millán Bravo impulsó la creación de grupos organizados de caminantes, convencido de que el Camino debía experimentarse tanto desde el estudio como desde la vivencia personal. En la actualidad, la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Sahagún y Comarca lleva el nombre de “Iacobus” en su honor, manteniendo viva una tradición que une viaje, conocimiento y encuentro entre culturas.
La figura de Millán Bravo Lozano nos recuerda que el turismo no es solo desplazamiento, sino también memoria, transmisión cultural y legado humano. Su trabajo contribuyó decisivamente a entender el Camino de Santiago como uno de los grandes itinerarios turísticos de la historia y como un espacio de intercambio que sigue inspirando a viajeros de todo el mundo.
Rita María Huerta García
Presidenta de la Asociación Iacobus